lunes, 1 de diciembre de 2008

Alma de mariposa.


Recuerdo que una vez, encontré una mariposa totalmente quieta que parecía de juguete. Tardé un rato en darme cuenta de que estaba muerta. Parecía que estaba disecada y casi me hecho a llorar. Parecía una estatua era perfecta. Pero ya no estaba aquí. Busqué una flor y la puse encima a modo de un funeral le canté una canción.

Puede que la mariposa que me encontré fuera un alma que se había perdido. Puede que no. Un "fantasma" para los mediums.

La vida se parece bastante al vuelo de una mariposa.

Nacen siendo larvas y poco a poco van creciendo hasta ser gusanos. En una época de su vida, se convierten en un capullo y salen transformados en increibles mariposas con coloridas alas. Una batida de estas alas pueden provocar una catástrofe en otro lugar del mundo. Vuelan libres con el viento, se posan en distintas flores, y prueban su polen. Pueden tener grandes aventuras siendo perseguidas por un animal. Y pueden incluso viajar de una ciudad a otra.

Cuando las personas se van, sus almas se convierten en gráciles mariposas. Vuelan, y vuelan libres impulsadas por el viento. Todas vuelan hacia un mismo sitio. Hacia las estrellas del cielo para alcanzarlas. Siguen un fino hilo de plata y se juntan en el camino. Ahora si pueden dar piruetas de alegría sin temor a que se caigan, se choquen o las persiga un animal. Todas las almas brillan, transmiten calor y confianza. Todas son libres y puras.

Cuando las personas se van, su aura se despega de su cuerpo e impregna las alas de su alma de colores vivos que reflejan su personalidad.

La muerte no es algo malo si no es intencionada. La muerte es una palabra que transmite desconfianza y miedo pero no debería hacerlo. Porque la muerte también se parece bastante al vuelo de una mariposa.


Haru

viernes, 28 de noviembre de 2008

Bienvenidas


¿Os habeis fijado que siempre que conocemos a una persona nueva le decimos "Bienvenida" o "Encantado de conocerte" aunque no nos alegre para nada haberle visto?

A veces incluso le sonreimos y le damos dos besos. También ocurre que, en el instituto, cuando viene alguien nuevo todo el mundo quiere ser su amigo y meterlo en su grupo. Quiere enseñarle las clases, a los profesores, los libros... Y todo ¿Para qué? ¿Para tener más gente en el grupo y ser más popular? ¿Para caerle bien a esa persona y ser amigos para siempre? O...¿Para que no se sienta sola y sepa que puede contar nosotros si necesita ayuda?

En mi primer dia de clase en el colegio nadie me habló, ni saludó ni intentó hacerse amigo mio. En el instituto para lo único que hablaban conmigo era para decirme a qué clase iba. Aquí tenemos un claro ejemplo de que no es amabilidad por lo que saludamos a las personas nuevas sino para dar buena imagen.

Es una estupidez pero el ser humano es así. O saludamos refunfuñando o no saludamos.

Cuando se entra a un lugar nuevo, miramos a nuestro alrededor y buscamos una mesa vacía. Nos sentamos y observamos a la gente sin decir nada. Si vemos a alguien que nos causa buena impresión en seguida pensamos "Ese me va a caer bien" si vemos a otra persona que no nos gusta demasiado nuestro cerebro nos dice "No te acerques mucho a ese, parece idiota" y luego pasa el tiempo y te das cuenta de que era al revés y vas haciendote un pequeño hueco entre la gente que se echa a los lados para que quepas.

Yo pienso que si de verdad quieres ser bienvenido a un sitio no debes juzgar a las personas nada más verlas, sino que en vez de sentarte en una mesa vacía, te sientes al lado de alguien que esté solo y le digas un alegre "Hola me llamo fulanito" aunque por supuesto hay gente que si te va a juzgar nada más conocerte y te va a mandar a tomar por saco.

Pero... Yo voy a arriesgarme. Y no por dar buena imagen sino para que antes de juzgar a esa persona y antes de conocerla inculso un poco mejor, esa persona se sienta de verdad BIENVENIDA.


Haru^^